
Consintiendo los axiomas por ver feliz a quien quiero tanto, me estanco en el aforismo intelectual que puedo lograr a través de la fantasía que el arte puede darme.
Un escape emocional del cual estribo en muchos aspectos de mi vida. Así como los sueños abren puertas en la conciencia, el arte liberado en estado austero me da una increíble fe, que siendo amorfa en su incomprendida escencia, al menos se explaya en su existencia. Y con la fe puedo hacer maravillas en mi mente. Cierro los ojos y puedo ver y tener ese amor en simples melodías que me tocan el alma en distintas escalas y armonías. Es una sensación como de suspiros profundos de alegría indefinida. Lo que más admiro de esta lucha es la aceptación y el forjar a mi corazón para hacer las cosas de una manera que pueda ver feliz a quien adoro tanto. Y por los días y los días el pensamiento y los recuerdos serán mi felicidad. Uno es feliz cuando acepta lo que puede tener, y soy feliz cuando veo felicidad en el otro. Y tengo muchísimo ya. Tengo cosas adentro bien guardadas, en mi mente, en el recuerdo, en algún amanecer =) y lo más importante son los días que quedan por vivir...

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